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lunes, 11 de febrero de 2013
La justicia selectiva de la Corte - REVISTA SIEMPRE!
Incongruencias
Raúl Jiménez Vázquez
En una previa entrega dimos cuenta del
movimiento iniciado por un grupo de fiscales, jueces y magistrados
argentinos que alzaron su voz en contra de decisiones jurisdiccionales
emitidas en varios casos emblemáticos, como el del diario Clarín, por
lo que están demandando que la conducta y fallos de los juzgadores sean
sometidos al escrutinio ciudadano, a fin de dar paso a una justicia
legítima, una justicia acorde con una democratización real.
Análogamente, las determinaciones
recientemente adoptadas por nuestro máximo tribunal podrían propiciar un
brote de esa índole. En el caso Cassez, los ministros de la Primera
Sala resolvieron por mayoría de votos que la no puesta a la disposición
inmediata del ministerio público, la falta de asistencia consular y la
escenificación del montaje acarrearon la destrucción del principio de la
presunción de inocencia e impidieron a la quejosa el ejercicio de una
defensa adecuada, generándose un efecto corruptor en todo el proceso.
A partir de dicho razonamiento le fue
otorgado a la ciudadana francesa el amparo liso y llano y su puesta en
libertad. Tal beneficio sin duda alguna fue la consecuencia directa de
la asunción de un modelo interpretativo epiquéyico, es decir, un
enfoque pródigo en generosidad y empatía judicial, puesto que siguiendo
este mismo raciocinio también pudo arribarse válidamente al corolario
planteado por el ministro José Ramón Cossío con base en la famosa teoría
del fruto del árbol envenenado, en el sentido de que el amparo
debía ser concedido para el efecto de que se dictase una nueva sentencia
excluyendo las pruebas ilícitas, esto es, aquéllas que habrían
resultado viciadas a raíz de la transgresión a los derechos
fundamentales.
La Unión Europea busca salidas en América Latina - Contralínea
La
reciente Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y
Caribeños-Unión Europea, celebrada en Santiago de Chile los días 26 y 27
de enero, vino a confirmar que la recesión económica que enfrentan los
países del viejo continente ha entrado a una nueva etapa de
agudización que les ha llevado a la “imperiosa” necesidad de buscar
nuevos mercados externos para sus inversiones y exportaciones.
La
llamada “gran recesión” de 2008-2009 que golpeó duramente a los países
capitalistas desarrollados y a las naciones más débiles de Europa, entre
éstas Irlanda, Grecia, Islandia y España, extendió, en 2011, sus
efectos al resto de la Unión Europea, que hoy en día pasa por el momento
más grave y dramático de su historia.
Los estragos que, en lo social, la
crisis de la Unión Europea ha traído a su población mediante la
aplicación de las llamadas políticas de austeridad por parte de sus
gobiernos, son inmensos, pues lejos de buscar salidas diferentes a las
planteadas por el decadente modelo neoliberal insisten en rehuir a su
responsabilidad social, y optan por dejar de invertir en sus propios
países, con lo que dejan tras su “huida al exterior” a 26 millones de
personas en el desempleo.