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Ahora, usurpando identidades

Me causa cierto mal la expresión “diarrea verbal” pero cuando se trata de Felipe Calderón esta resulta insuficiente para explicar la sobredimensionada concepción que dicho personaje tiene sobre sí mismo.

Desde su desatinada comparación con el General Ignacio Zaragoza, con quien presumió una presunta similitud al momento de ser objeto de “críticas”, Felipe ha perdido sentido de la realidad para ser un simple aficionado de almanaque de donde extrae cuanta figura histórica se le ocurre para luego sacarlas de contexto.