1. No sólo Felipe Calderón debería renunciar a la Presidencia por servir a los intereses empresariales y de los EEUU, sino que todos los presidentes anteriores –del PRI y del PAN- debieron hacerlo a los tres años de sus respectivos sexenios por reventar el país, ponerlo al borde del desplome económico y por desatender los problemas de la población pobre, miserable y desempleada, que es más de 70 por ciento de los hoy 113 millones de mexicanos. El problema es que esto de exigir renuncias no se convierte en batallas en serio y sólo se manifiestan como corrillos, rumores, deseos y gritos de combate. Desde que tengo memoria de presidentes he escuchado la petición de “que renuncie el presidente”, consigna parecida a las que expresaron los argentinos hace once años: “Que se vallan todos del gobierno” o “que nos gobiernen las putas porque sus hijos han sido muy corruptos”. Pero no olvidar que el problema de la renuncias es un asunto de fuerza.